La Teoría del cambio de la FITH en acción: ¿Cómo lograron las trabajadoras del hogar la negociación colectiva en Colombia?

El 25 de julio de 2025 marcó un Punto de inflexión para las trabajadoras domésticas en Colombia:El Ministerio de Trabajo emitió una resolución que establecenegociación colectiva para el trabajo domésticoY crear unComité de Diálogo Tripartitocuyos acuerdos son vinculantes para todos los hogares que emplean trabajadoras domésticas. También anunció una línea específica dentro de la Dirección de Inspección y Fiscalización del Trabajo para salvaguardar los derechos y promover la formalización del sector.

Estas medidas tienen como objetivo implementar la Reforma Laboral del Trabajo Doméstico adoptada en junio de 2025, que alinea el marco legal de Colombia con el Convenio 189 de la OIT (ratificado en 2014). La reforma exige que todos los contratos de trabajo consten por escrito y se registren en un sistema nacional, especificando salario, forma de pago, horario laboral, periodos de descanso y días trabajados. Establece una jornada laboral de ocho horas y contempla el pago de horas extra, primas por trabajo nocturno e indemnizaciones por despido injustificado. Para evitar los despidos arbitrarios y reforzar la seguridad laboral, la renovación reiterada de los contratos temporales dará lugar a su conversión en contratos por tiempo indefinido. El cumplimiento de la normativa se reforzará mediante la ampliación de las inspecciones laborales y la imposición de sanciones por incumplimiento.

El siguiente paso es establecer un grupo de negociación conformado por líderes de las trabajadoras del hogar, quienes debatirán las condiciones laborales de todo el sector en el Comité de Diálogo Tripartito. El objetivo ahora es trasladar las nuevas protecciones laborales del papel a la práctica, para que se traduzcan en mejoras tangibles en las vidas y las condiciones laborales de más de 700.000 trabajadoras del hogar en Colombia, de las cuales el 94% son mujeres, la gran mayoría racializada y de comunidades vulnerables. Hoy, el 60% gana el salario mínimo o menos, solo el 17% tiene cobertura de protección social, y el 79% está en empleo informal. Esta victoria es el resultado de los esfuerzos sostenidos y multifacéticos de UTRASD, UTRAHOGAR y SINTRASEDOM, con el apoyo de la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH). Históricamente, la falta de reconocimiento del trabajo doméstico como trabajo —y de los hogares como lugares de trabajo y empleadores— ha obstaculizado la organización de las trabajadoras del hogar y las ha privado de las herramientas de lucha tradicionales disponibles para otros trabajadores, como la negociación colectiva y la participación en el diálogo social. En este contexto, la capacidad de las organizaciones de trabajadoras del hogar colombianas para construir poder colectivo e impulsar el cambio es especialmente significativa.

“Este logro sin precedentes da cuenta del trabajo organizado que hemos hecho todos estos años. Hemos transitado un largo camino de incidencia, aprovechando cada espacio de participación política para alzar la voz, para expresar nuestras demandas y necesidades con argumentos sólidos. Antes, las trabajadoras del hogar éramos convidadas de piedra, pero ahora tenemos un gobierno que nos escucha y corre para ver qué puede hacer por nuestro sector. Esto es glorioso”.

Claribed Palacios, presidenta de UTRASD

Un recorrido de 50 años desde la invisibilidad al reconocimiento 

La historia organizativa de las trabajadoras del hogar en Colombia se remonta a 1974, con la creación en Bogotá del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Servicio Doméstico (SINTRASEDOM), pionero en la defensa de las trabajadoras del hogar, incluidas las migrantes, no sólo en Colombia sino en toda América Latina, donde jugó un papel decisivo en la formación de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO). En 2012, se fundó la Unión de Trabajadoras del Hogar Remuneradas (UTRAHOGAR), ampliando la presencia sindical a la ciudad clave de Cali. En 2013, la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD) surgió en Medellín, fundamentando su organización en una identidad trabajadora interseccional (raza, género y clase) como estrategia central para enfrentar la discriminación, la desigualdad y el abuso en el trabajo doméstico.

Desde principios de la década de 2000, estas organizaciones han mantenido una agenda constante para lograr el reconocimiento del trabajo doméstico como trabajo. En 2016, lograron la aprobación de la Ley 1788, que establece la prima de servicios para las trabajadoras del hogar. En 2017, la Intersindical de Trabajo Doméstico comenzó a hablar con una sola voz ante el Gobierno y los empleadores. Sobre esa base, las afiliadas de la FITH han implementado múltiples estrategias que les han ayudado a crecer y ganar visibilidad, allanando el camino para la creación de un Comité Bipartito de Seguimiento del Convenio 189 en 2023. Desde entonces, Colombia ha logrado importantes avances en la protección de las trabajadoras del hogar, lo que ha consolidando a América Latina como la región líder en trabajo decente para trabajadoras del hogar, con 18 ratificaciones del C189 de la OIT (de 39 a nivel mundial), y negociación colectiva en cuatro países: Uruguay (2008), Brasil (sindicato de San Pablo, 2013), Argentina (2015) y Colombia (2025).

Poniendo las estrategias en práctica

Los notables logros de las trabajadoras del hogar en Colombia son un ejemplo práctico y concreto de las estrategias ilustradas en la recientemente lanzada Teoría del Cambio de la FITH, un innovador marco de acción que se basa en la historia de lucha y conquistas del movimiento para llevar las lecciones aprendidas a la práctica y así abordar los desafíos que impone la actual economía del cuidado, crecer y hacer del trabajo decente una realidad para las trabajadoras del hogar en todo el mundo.

¿Cómo pasaron las trabajadoras del hogar de ser “inorganizables” a hacer posible lo impensado? ¿Cómo pasaron de no tener voz a tener un lugar en la mesa de los espacios donde se desarrollan las políticas?

La premisa feminista de que lo personal es politico se pone en práctica en la organización sindical de trabajadoras del hogar cuando se trata de restaurar la dignidad, el valor y el orgullo para desmantelar las consecuencias tangibles de los sistemas interseccionales de opresión y exclusión que marginaron a las trabajadoras del hogar, negándoles el reconocimiento como trabajadoras “reales” y el ejercicio de los derechos que les corresponden. Por eso, en 2019, la FITH lanzó la Escuela LUNA — Liderazgo, Unidad, reNovación y Amplificación, un modelo de liderazgo transformador orientado a fortalecer y sanar la identidad de las trabajadoras del hogar (raza, clase, género, etnia, casta, estatus migratorio). No es casualidad que las líderes de UTRASD, SINTRASEDOM y UTRAHOGAR en Colombia sean egresados del programa LUNA.

Las líderes empoderadas son la base de sindicatos fuertes y consolidados, capaces de aprovechar el poder simbólico del movimiento y usar su poder relacional para abrir puertas al diálogo social, donde se construye el poder institucional, impulsando el cambio legal y cultural. Incluso en contextos adversos y durante períodos de crisis, las trabajadoras del hogar han respondido con resiliencia y creatividad, desarrollando estrategias multifacéticas para organizarse, emprender acciones colectivas y fortalecer su poder para ganar derechos, reconocimiento y visibilidad.

En la era del cuidado, aunque los principales desafíos y aspiraciones de las trabajadoras del hogar persisten, el movimiento está atravesando una nueva etapa: una en la que puede proponer, intervenir y contribuir a dar forma a una agenda laboral feminista que posicione el cuidado como pilar fundamental del desarrollo social y económico. Las trabajadoras del hogar ahora tienen una visión clara y una hoja de ruta para hacer realidad el Convenio 189 de la OIT en la ley y en la práctica. Y esto, en última instancia, promueve la justicia social, económica, migratoria y racial para todos.

“Cuando las mujeres que están en la base de la pirámide socioeconómica se levantan para demandar el reconocimiento de sus derechos, el resto de las mujeres que están arriba en la pirámide ganan. Por lo tanto, la organización de las trabajadoras domésticas debe ser apoyada y elevada”.

Adriana Paz Ramírez, Secretaria General de la FITH