
Mientras el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, las trabajadoras del hogar de todo el mundo alzan la voz con una demanda simple y urgente: la justicia no es simbólica, debe ser estructural.
En la 70.ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), mientras los gobiernos deliberan sobre el acceso a la justicia para todas las mujeres y niñas, la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH) hace un llamado a un reconocimiento claro: no puede haber acceso a la justicia sin derechos laborales, ni justicia de género, racial, económica y para las personas migrantes sin trabajo decente.
En el mundo hay al menos 75.6 millones de trabajadoras del hogar, y más del 85% son mujeres. Muchas son migrantes, racializadas o trabajan en condiciones precarias. Para millones de ellas, la justicia sigue fuera de alcance. Las barreras al trabajo decente no son solo legales; son sistémicas y estructurales. Los sistemas de inspección del trabajo débiles o inexistentes, la exclusión de la protección laboral en la teoría o en la práctica, el empleo informal, la falta de protección social, las desigualdades sistémicas arraigadas en discriminaciones entrecruzadas y el cierre del espacio cívico socavan la capacidad de las trabajadoras para reclamar sus derechos.
Como han enfatizado los sindicatos en las negociaciones de las Conclusiones Convenidas de la CSW70, las siguientes prioridades deben seguir siendo centrales:
- El derecho a organizarse y a negociar colectivamente
- Igual remuneración por trabajo de igual valor
- Violencia y acoso en el mundo del trabajo
- Sistemas universales de protección social
- La transición de la economía informal a la formal
El acceso a la justicia requiere leyes laborales aplicables, instituciones públicas sólidas y la protección del espacio cívico. Los sindicatos deben ser reconocidos como actores centrales en la implementación.
La CSW de este año tiene lugar en un contexto cambiante. Con negociaciones realizadas antes de llegar a Nueva York, el rol de la sociedad civil y de las organizaciones de trabajadores debe pasar de la incidencia a la definición proactiva de una agenda y al fortalecimiento del movimiento. Si el espacio se reduce dentro de las salas de negociación, ampliaremos nuestras alianzas, estrategias y acción colectiva.
Los cuidados están en el corazón de esta lucha
El trabajo de cuidados sostiene a las economías y a las sociedades, y sin embargo sigue subvalorado, mal remunerado y desprotegido. Como destacamos en nuestro encuentro del 10 de marzo por el Día de los Cuidados, avanzar hacia el acceso a la justicia exige reconocer los cuidados como un derecho humano y un bien público global. Los cuidados deben sustentarse en inversión pública, trabajo decente y las voces de las trabajadoras. La justicia para las mujeres exige reconocimiento, redistribución de recursos, poder colectivo y representación.
El acceso a la justicia también debe proteger a las niñas y los niños invisibles dentro del trabajo doméstico. A nivel mundial, se estima que 7,1 millones de niñas y niños realizan trabajo doméstico, una de las formas más invisibles y menos reguladas de trabajo infantil. Eliminar el trabajo infantil doméstico requiere soluciones inmediatas: salarios dignos para las personas adultas, protección social universal, acceso a la educación y la formalización y regulación del trabajo doméstico. Las trabajadoras del hogar son parte de la solución, como reafirmamos durante la 6.ª Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil.
A lo largo de la CSW70, la FITH y sus aliados están construyendo espacios que conectan los movimientos feministas, laborales, climáticos, migrantes y por la democracia. El acceso a la justicia no puede lograrse de manera aislada. Requiere:
- Sistemas de cuidados sólidos e integrados;
- Protección social universal;
- Inspección y cumplimiento efectivos de la normativa laboral;
- Representación democrática de las personas trabajadoras;
- Ratificación e implementación efectiva del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para las trabajadoras del hogar y del Convención 190 sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo;
- Alianzas entre movimientos que protejan el espacio cívico y la voz colectiva.
Mientras continuamos nuestra campaña por el Día Internacional de la Mujer más allá del 8 de marzo, las trabajadoras del hogar reafirmamos: ¡la justicia no se concede, se organiza y se protege!
De cara a la CSW72 en 2028, cuando los sistemas de cuidados estarán formalmente en la agenda, nos comprometemos a construir el poder, las alianzas y la evidencia necesarias para asegurar que la justicia de cuidados no sea cooptada, sino que esté anclada en el trabajo decente, los derechos humanos, la financiación pública y la participación democrática.
El acceso a la justicia debe pasar del papel a la práctica. De las promesas a la protección. Del reconocimiento a la redistribución.
Las trabajadoras del hogar no estamos pidiendo que nos incluyan: ¡estamos marcando la agenda!
